Fracturas

El hueso es uno de los pocos tejidos del cuerpo humano que tiene capacidad de cicatrizar sin perder sus propiedades. Una fractura es la ruptura parcial o total de un hueso.

El tratamiento de las fracturas varía en función de múltiples factores, como la localización de la lesión, el grado de desplazamiento de los fragmentos óseos y las características individuales del paciente, incluyendo su edad, estado de salud general y nivel de actividad.

En algunos casos, se opta por un tratamiento conservador, que puede implicar la inmovilización con yeso, férulas o dispositivos ortopédicos para permitir que el hueso sane de manera natural. Sin embargo, en fracturas más complejas o inestables, es necesario recurrir a un tratamiento quirúrgico, en el que se utilizan diversas técnicas para realinear y estabilizar los fragmentos óseos. Existen numerosas opciones y dispositivos diseñados para la fijación de fracturas, dependiendo de la zona afectada y la gravedad de la lesión. Entre los más utilizados se encuentran las agujas de Kirschner, los tornillos, las placas de osteosíntesis y los clavos intramedulares, que permiten mantener la estabilidad del hueso mientras se produce el proceso de consolidación ósea. La elección del método adecuado dependerá de la evaluación médica y de las necesidades específicas de cada paciente.

Las fracturas que afectan a la articulación de la rodilla, pueden tener graves consecuencias como la artrosis precoz, la rigidez, la inestabilidad o la infección. Aplicando técnicas de reducción asistidas por artroscopia para recomponer las fracturas de acuerdo a la anatomía normal de la rodilla, podemos minimizar la agresión quirúrgica y ofrecer un mejor resultado para nuestros pacientes.